Construcciones Paralizadas En Cochabamba Debido a la pandemia
- Arq. Mirtha Mancilla Anaya
- 14 jun 2021
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Actualizado: 11 abr
Arq. Mirtha Mancilla Anaya
14 de Junio de 2021
Cochabamba Bolivia
Se tiene un registro que hasta la fecha, el 35% de las construcciones están paralizadas debido a dos complicaciones que surgieron a raíz de la pandemia: la crisis económica y la falta de proyectos. Esta declaración fue realizada por el presidente de la Cámara de Construcción (Cadeco), Raúl Solares, quien enfatizó la gravedad de la situación actual y su impacto en el sector de la construcción, un pilar fundamental para el desarrollo económico del país. La crisis ha llevado a una disminución drástica en la inversión en nuevas infraestructuras, lo que ha resultado en un estancamiento generalizado en el avance de obras que son esenciales para el crecimiento y la modernización de las ciudades.
Se detalló que muchas construcciones debían haberse concluido en el 2020, un año que se preveía como un periodo de expansión y desarrollo para el sector. Sin embargo, el estado no ha solicitado nuevas obras públicas debido a la necesidad de tomar medidas y hacer una pausa ante la incertidumbre económica y los desafíos logísticos que la pandemia ha traído consigo. Esta falta de iniciativa por parte del gobierno ha dejado a muchas empresas constructoras en un estado de limbo, donde la falta de proyectos nuevos significa que no hay flujo de ingresos para mantener sus operaciones y pagar a sus trabajadores.
Los problemas más evidentes que surgen ante esta situación son:
Afectación por la falta de pagos debido a la paralización de obras públicas y privadas. Esta situación no solo afecta a las grandes constructoras, sino que también repercute en pequeños contratistas y trabajadores independientes que dependen de estos proyectos para su sustento diario. La falta de liquidez ha llevado a muchas empresas a la quiebra, lo que a su vez incrementa el desempleo en un sector ya golpeado por la crisis.
Una fuerte alerta sobre la escasez de materiales de construcción, donde la poca disponibilidad existente ha llevado a un aumento significativo en los precios. Este incremento comenzó en octubre del año pasado y hasta la fecha actual no se han dado señales de normalización. La mayoría de los proveedores son grandes empresas extranjeras, provenientes de países como Brasil, Argentina, Perú y otros fuera de América. Un ejemplo claro de esta situación es el aumento en el precio del acero por tonelada, que anteriormente costaba 840 dólares y actualmente se encuentra en 1,400 dólares. Este aumento no solo encarece los proyectos en curso, sino que también dificulta la planificación de futuros desarrollos, ya que los presupuestos deben ser ajustados constantemente a la realidad del mercado, lo que genera incertidumbre entre los inversionistas.
Ante estas complicaciones, algunas constructoras están evaluando la posibilidad de solicitar un reajuste en los presupuestos, especialmente en lo que respecta a las obras públicas. Este reajuste es fundamental para poder continuar con los proyectos que aún están en pie, ya que los costos han cambiado drásticamente y es necesario que el gobierno reconozca esta nueva realidad económica. Si no se toman medidas inmediatas, la situación podría empeorar, llevando a una mayor paralización de obras y, por ende, a una crisis aún más profunda en el sector de la construcción, que es vital para la recuperación económica del país. Las constructoras están en un punto crítico donde deben decidir si seguir adelante con los proyectos a pesar de los altos costos o si es más prudente esperar a que las condiciones del mercado mejoren.











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