El Impacto de la Pandemia en la Formación de una Profesión
- Arq. Mirtha Mancilla Anaya
- 7 mar 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr
7 de Marzo de 2021
Cochabamba Bolivia
A medida que vamos adaptando nuevas facetas hacia nuestro estudio y enfrentamos las complicaciones que nos genera el saber si realmente estamos aprendiendo para formar nuestro futuro profesional o si solo estamos pasando el rato, surge una gran inquietud. Esta duda es especialmente relevante en el contexto actual, donde muchos estudiantes han demostrado capacidades menos fuertes debido a la transición a clases virtuales, lo que ha generado un amplio debate sobre la efectividad del aprendizaje en este formato. La falta de interacción cara a cara y la ausencia de un entorno educativo tradicional han llevado a cuestionar si los métodos de enseñanza en línea están realmente cumpliendo su propósito de educar y preparar a los estudiantes para sus futuras carreras.
Hablando claro, el grupo más afectado por esta situación es, sin duda, el área de medicina. Los futuros profesionales de la salud requieren una formación práctica avanzada, ya que su labor es cuidar y proteger la salud de las personas, lo que implica no solo conocimientos teóricos, sino también habilidades prácticas que se desarrollan a través de la experiencia directa. La medicina no puede ser completamente entendida ni practicada a través de pantallas; la interacción con pacientes, la realización de procedimientos y la aplicación de técnicas son fundamentales en esta disciplina. Sin embargo, la pandemia ha obligado a muchas instituciones educativas a replantear sus métodos de enseñanza y evaluación, lo que ha generado un impacto significativo en la preparación de estos futuros médicos.
En algunos países, se han implementado estrategias innovadoras para readaptar esta profesión en el contexto de la educación a distancia. Por ejemplo, se están realizando prácticas en espacios más abiertos, donde se pueden seguir estrictamente las medidas de bioseguridad necesarias para proteger tanto a los estudiantes como a los pacientes. Estas iniciativas buscan garantizar que los estudiantes de medicina no solo adquieran conocimientos teóricos, sino que también tengan la oportunidad de poner en práctica lo aprendido en un ambiente controlado y seguro. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la pregunta persiste: ¿estamos realmente listos para ser profesionales en nuestras respectivas áreas después de haber atravesado esta experiencia educativa tan atípica?
Este dilema sobre la preparación profesional es un tema que inquieta a estudiantes, educadores y empleadores por igual. La incertidumbre sobre la calidad del aprendizaje y la preparación para el mundo laboral es un desafío que debe ser abordado con seriedad y urgencia.
Desventajas de estudiar en línea:
Poca personalización: La educación en línea a menudo carece de la personalización que se puede obtener en un aula tradicional, donde los profesores pueden adaptar sus métodos a las necesidades de cada estudiante.
Dificultad de seguimiento: Muchos estudiantes encuentran complicado seguir el ritmo de las clases virtuales, ya que la falta de estructura física puede llevar a la desorganización.
Menor participación de los alumnos en las clases: La dinámica en línea puede resultar en una menor interacción y participación activa de los estudiantes, lo que afecta la calidad del aprendizaje.
Inasistencias totales o parciales: La flexibilidad del aprendizaje en línea puede llevar a que algunos estudiantes no asistan a las clases, lo que perjudica su formación.
Necesidad de una buena conexión: La dependencia de la tecnología implica que los estudiantes deben contar con una conexión a internet estable, lo que no siempre es posible.
Necesidad de buenas herramientas tecnológicas para la enseñanza: No solo los estudiantes, sino también los docentes, deben tener acceso a herramientas tecnológicas adecuadas para impartir sus clases de manera efectiva.
Gran constancia para lograr un buen rendimiento: La educación en línea requiere una autodisciplina considerable y una gran constancia para mantener un buen rendimiento académico.
Imposibilidad de poner en práctica los conocimientos: Muchos cursos en línea no ofrecen oportunidades adecuadas para aplicar los conocimientos teóricos en situaciones prácticas, lo que es crucial en muchas disciplinas.
Dificultad para realizar evaluaciones: Las evaluaciones en línea pueden ser complicadas de administrar y de asegurar su validez, lo que genera dudas sobre la efectividad de la evaluación del aprendizaje.
Actualización permanente de los cursos: La rapidez con la que cambia el conocimiento en muchas áreas requiere que los cursos en línea sean constantemente actualizados, lo que puede ser un desafío para las instituciones educativas.
Muchas horas delante de una pantalla: La educación en línea implica pasar largas horas frente a una pantalla, lo que puede afectar la salud física y mental de los estudiantes.
Imposibilidad de espacios de interacción entre alumnos: La falta de un ambiente físico limita la posibilidad de interacción social y el trabajo en equipo, habilidades que son esenciales en el ámbito profesional.
¿Mucha oferta, poca calidad?: La proliferación de cursos en línea ha llevado a cuestionar la calidad de la educación que se ofrece, planteando la duda de si hay una sobreoferta sin la debida rigurosidad académica.
Mayor cantidad de distracciones al estudiar en línea: Estudiar desde casa puede presentar numerosas distracciones que interfieren en la concentración y el rendimiento académico.
Mayor cantidad de trampas y engaños en pruebas: La educación en línea ha facilitado que algunos estudiantes recurran a trampas y engaños durante las evaluaciones, lo que socava la integridad académica.













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