Suspensión de Año Nuevo Andino 2021 Por La Pandemia
- Cristian Aguilar
- 16 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 abr
16 de Junio de 2021
Cochabamba Bolivia

El Año Nuevo Andino, también conocido como Año Nuevo Aymara, es una celebración que tiene lugar en el contexto del solsticio de invierno, un evento astronómico que marca el día más corto del año y el inicio del renacer del sol. Este evento tiene un profundo significado cultural y espiritual para los pueblos indígenas de los Andes, especialmente para los collas, quienes residen en Bolivia. La festividad se celebra cada 21 de junio, y es un momento de renovación, esperanza y conexión con la naturaleza, donde se rinde homenaje a la Pachamama, o Madre Tierra, y se implora por buenas cosechas y prosperidad en el nuevo ciclo solar que comienza.
Sin embargo, el año 2020 presenta un escenario completamente diferente debido a la pandemia provocada por el COVID-19. Esta crisis sanitaria ha llevado a la implementación de estrictas medidas de distanciamiento social, lo que ha restringido la posibilidad de aglomeraciones y reuniones multitudinarias. El temor al contagio se ha convertido en una preocupación constante y ha afectado a la forma en que las comunidades celebran sus tradiciones. En consecuencia, la festividad del Año Nuevo Andino, que tradicionalmente atraía a grandes multitudes de participantes, tanto locales como turistas, se ve profundamente impactada por estas restricciones. La pandemia ha puesto en jaque no solo la salud pública, sino también la rica herencia cultural que se transmite a través de estas celebraciones.
En respuesta a esta situación, la Alcaldía de Quillacollo ha tomado la difícil decisión de suspender la conmemoración del Año Nuevo Andino. Esta determinación se ha tomado con el objetivo de proteger la salud de la población y evitar la propagación del virus en un momento crítico. La festividad, que coincide con el Sara Raymi, o Festividad del Maíz, es un evento de gran importancia para las comunidades Qollqas de Cotapachi, quienes celebran la abundancia y la fertilidad de la tierra a través de rituales y actividades que honran la cosecha de maíz, un alimento fundamental en la dieta andina. La suspensión de la celebración representa una pérdida significativa para la comunidad, que espera con ansias este evento cada año.
En años anteriores, la festividad era un atractivo turístico importante, con visitantes que llegaban de diversas partes del país y del extranjero para participar en las ceremonias. Los asistentes se congregaban para recibir los primeros rayos de sol del nuevo año, llevando consigo la Q´oa, una ofrenda tradicional que incluye productos de la tierra, flores y otros elementos simbólicos, como una forma de agradecer a la Pachamama y pedir por un año fructífero. Además, se organizaban carreras de chasquis, que eran mensajeros indígenas, exhibiciones de diferentes variedades de maíz y presentaciones de grupos autónomos que mostraban danzas y música típica de la región. Estas actividades no solo fomentaban la cohesión social, sino que también eran una oportunidad para que las comunidades compartieran su cultura y tradiciones con el mundo. La ausencia de estas interacciones este año marca un cambio significativo en la manera en que se vive y se celebra la cultura andina, lo que genera un sentimiento de nostalgia y anhelo por tiempos más esperanzadores y seguros.





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