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Maltrato al Adulto Mayor: Una Realidad Alarmante en Bolivia

Actualizado: 11 abr

17 de Junio de 2021

Cochabamba Bolivia



Sosteniendo que en medio de la pandemia actual, estamos perdiendo progresivamente nuestra humanidad, dejando de lado la empatía que deberíamos demostrar hacia nuestros semejantes. La crisis sanitaria ha exacerbado tensiones sociales y ha acentuado el egocentrismo, llevando a muchas personas a centrarse únicamente en sus propias necesidades y preocupaciones. Este fenómeno ha resultado en una alarmante falta de consideración hacia los más vulnerables de nuestra sociedad, comenzando por los Adultos Mayores, quienes son uno de los grupos más afectados en esta situación. Este grupo de personas, que ya no cuentan con la misma fuerza física ni emocional para valerse por sí mismos, requieren cuidados especiales, atención constante y, sobre todo, un entorno de respeto y dignidad. Lamentablemente, en muchos casos, estos ancianos son abandonados por sus propios hijos, quienes, en lugar de brindarles el apoyo que necesitan, optan por ignorar sus necesidades. Además, hay quienes se convierten en víctimas de quejas y maltratos, tanto psicológicos como físicos, en un contexto donde deberían sentirse seguros y amados.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el maltrato hacia los adultos mayores como un acto repetido que causa daño y sufrimiento a una persona mayor, y que ocurre en un contexto de confianza. Esto implica que muchas veces el agresor es alguien cercano, un familiar o un amigo, lo cual hace que la situación sea aún más dolorosa y difícil de afrontar para la víctima, que se siente traicionada por aquellos que deberían protegerla. Este tipo de maltrato no solo afecta el bienestar físico de los ancianos, sino que también tiene un impacto devastador en su salud mental, generando sentimientos de soledad, depresión y ansiedad.

En Bolivia, el maltrato a los adultos mayores es un tema de preocupación creciente, con 6 casos diarios de violencia reportados contra este grupo vulnerable. Según datos de la Institución Caritas Bolivia, se estima que entre 250 y 300 casos ocurren en un solo mes, la mayoría perpetrados por familiares o miembros de la comunidad. Esta situación pone de manifiesto la urgencia de abordar el problema desde múltiples frentes, incluyendo la educación de la población sobre el respeto y la dignidad que merecen los adultos mayores. Es fundamental crear conciencia sobre la importancia de cuidar y proteger a nuestros ancianos, quienes han contribuido a la sociedad durante toda su vida y ahora necesitan nuestro apoyo.

Es importante recordar que el 15 de junio se conmemora el Día Mundial de la Toma de Conciencia Sobre El Maltrato en la Vejez, una fecha que sirve como un llamado a la acción para todos nosotros, destacando que cualquier forma de maltrato o violencia hacia las personas mayores va en contra del artículo 67 de la Constitución Política del Estado, que garantiza a todos los adultos mayores el derecho a una vejez digna y con calidad humana. Este artículo no solo establece un marco legal, sino que también refleja un compromiso moral de la sociedad para proteger a sus miembros más vulnerables.

Es alarmante que en ocasiones, los mismos familiares que reciben la Renta Dignidad otorgada por el Gobierno a los adultos mayores, terminen pidiéndoles dinero para cubrir gastos del hogar, descuidando así las necesidades de los ancianos. Esto fue señalado por Teresa Laserna, directora del asilo privado Hogar de Sabiduría, así como por la Asociación Nacional de Adultos Mayores de Bolivia (Anambo), quienes también denuncian casos de despojo de propiedades por motivos de herencia. Este comportamiento no solo refleja una falta de respeto hacia los ancianos, sino que también pone de manifiesto una profunda crisis de valores en la que se priorizan los intereses económicos sobre el bienestar de nuestros seres queridos.

Algunos factores que contribuyen a esta problemática incluyen cuestiones económicas que llevan a la explotación de los adultos mayores por parte de sus propios familiares, así como deficiencias en la educación y la transmisión de valores. Aunque estos factores pueden ofrecer un contexto para entender el fenómeno, en ningún caso justifican los actos de violencia y maltrato hacia este grupo vulnerable. Es esencial que la sociedad, en su conjunto, se una para erradicar esta situación, promoviendo la educación sobre el respeto y la dignidad de los adultos mayores, y fomentando políticas que protejan sus derechos y bienestar. Solo así podremos construir un futuro donde cada persona, independientemente de su edad, sea valorada y tratada con la dignidad que merece.





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