'Crisis sanitaria y su impacto en la economía y desempleo en Bolivia'
- Cristian Aguilar
- 14 jun 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 abr
14 de Junio de 2021
Cochabamba Bolivia
Aun existe una preocupación creciente entre la población ante la espera de buenas noticias que nos permitan vislumbrar un futuro más optimista. Esta inquietud es aún más intensa si consideramos que muchas personas tienen la certeza de que, eventualmente, volveremos a experimentar un estado de estabilidad similar al de años anteriores. La esperanza de poder salir a las calles sin miedo al contagio inminente, que sigue creciendo cada vez más en el país, es un anhelo que todos compartimos. La incertidumbre que nos rodea ha generado un clima de ansiedad y desasosiego, donde el deseo de retomar nuestras actividades cotidianas se enfrenta a la realidad de una crisis sanitaria que aún persiste.
El año 2020 nos llegó como un punto de inflexión, marcando cambios profundos que afectaron no solo a la crisis sanitaria, sino también a la económica. Desde entonces, hemos estado lidiando con las consecuencias de estos impactos que se han prolongado en el tiempo. La pandemia no solo ha alterado nuestra vida diaria, sino que ha dejado huellas imborrables en la estructura económica de nuestro país, transformando la manera en que trabajamos, interactuamos y nos relacionamos con el entorno.
Comenzando por la actividad de la minería y la construcción, dos sectores fundamentales para la economía, que fueron severamente afectados por la pandemia. Esta situación conllevó a una disminución significativa de funciones en el ámbito constructor, donde las obras públicas y privadas se paralizaron casi por completo en el mes de abril, y se reactivaron de manera parcial en los meses de mayo y junio. Esta paralización representó una disminución alarmante del 50.95% en la variación acumulada del producto interno bruto (PIB), lo que refleja la magnitud del impacto que la crisis tuvo en la economía nacional.
Otro punto a considerar es la tasa de desempleo en el sector de la construcción, que en septiembre de 2020 generó aproximadamente 643.190 empleos directos. Esta cifra representa una caída del 11% en comparación con el año 2019 a nivel nacional, lo que pone de manifiesto la fragilidad de este sector ante situaciones de crisis. En Cochabamba, la situación es igualmente preocupante, ya que se registraron hasta septiembre de este año un total de 112.075 empleos directos, lo que equivale a una disminución del 10% en comparación con el 2019, acentuando así la problemática del desempleo en la región.
Durante los primeros 8 meses del año, se observó un descenso del 54% en la importación de materiales de construcción. Este fenómeno no solo se debe a la disminución de la actividad constructiva, sino que también está estrechamente relacionado con el comportamiento del PIB, que ha estado en constante declive. La escasez de materiales ha generado retrasos en la ejecución de proyectos y ha complicado aún más la recuperación del sector.
Por último, es importante mencionar la deuda que se ha acumulado debido a la falta de pago provocada por la crisis de los constructores. Este aspecto es crucial, ya que muchas obras ya han concluido o se encuentran en un estado de ejecución avanzado, lo que agudiza la situación financiera de los involucrados. La acumulación de deudas no solo afecta a las empresas constructoras, sino que también repercute en los trabajadores y proveedores, creando un círculo vicioso que es difícil de romper. La necesidad de soluciones efectivas y rápidas se vuelve imperativa para garantizar la estabilidad del sector y, por ende, la economía del país en su conjunto.











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