Emergencia Sanitaria Debido Al Aumento De Casos Covid-19
- Cristian Aguilar
- 9 jun 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr
9 de Junio de 2021
Cochabamba Bolivia

Sin duda se da aclarecer que las autoridades se hacen a los ciegos al momento de ver la realidad del país, una situación que se ha vuelto insostenible. En este contexto, no se trata simplemente de ganar o perder en un juego político, sino que es crucial que lleguen a entender que hay vidas en peligro, vidas que dependen de decisiones informadas y responsables. La desconexión entre las autoridades y la ciudadanía es alarmante, y se manifiesta en la falta de atención a las necesidades urgentes de la población, especialmente en el ámbito de la salud pública, donde cada día se enfrentan retos que ponen en riesgo la vida de miles.
Con esta finalidad, muchos médicos se declararon en paro desde el 19 de febrero en un acto de rechazo contundente a esta ley de emergencia sanitaria promulgada por el Gobierno de Luis Arce. Este paro no es solo una simple manifestación de descontento, sino una respuesta desesperada ante una situación que amenaza con desmantelar años de esfuerzo y dedicación en el sector salud. Los profesionales de la salud han alzado sus voces para hacer eco de sus preocupaciones, destacando que la salud de la población no puede ser un asunto de negociación política, sino una prioridad que debe ser atendida con seriedad y compromiso.
Analizando que esta ley va más allá de nuestras expectativas y está destrozando lo que muchos años de estudio y dedicación no valieron para nada, se hace evidente que contiene disposiciones alarmantes que requieren atención inmediata. La ley señala lo siguiente:
Que prohíbe el derecho de protesta, un pilar fundamental en cualquier democracia que permite a los ciudadanos expresar su descontento y exigir cambios. Esta prohibición no solo silencia las voces de aquellos que luchan por un sistema de salud más justo, sino que también crea un ambiente de represión que puede llevar a un descontento social aún mayor.
Prohíbe la suspensión de atención médica, lo que significa que, en situaciones de crisis, los profesionales de la salud no podrán cesar sus actividades, incluso cuando las condiciones sean insostenibles. Esto pone en riesgo no solo la salud de los pacientes, sino también la integridad y bienestar de los propios médicos, quienes se ven obligados a trabajar en condiciones adversas y sin el apoyo necesario.
Que abre la posibilidad de contratación para profesionales extranjeros, lo que podría desestabilizar aún más el mercado laboral local. Esta medida, si bien puede parecer beneficiosa en términos de aumentar la oferta de servicios de salud, en realidad podría llevar a la desvalorización de los médicos nacionales, quienes han dedicado años de su vida a formarse y servir a su comunidad. La contratación de extranjeros sin considerar el contexto local podría resultar en una falta de sensibilidad hacia las necesidades específicas de la población.

Y terminado de acabar la situación, es importante destacar que no se podrá pedir o exigir depósitos previos, garantías o cualquier tipo de cobro anticipado en los establecimientos de salud para la atención de pacientes de covid-19. Esta medida se implementa con el objetivo de garantizar que todos los pacientes, independientemente de su situación económica, tengan acceso a la atención médica necesaria sin la carga de costos adicionales que puedan poner en riesgo su salud. La pandemia ha demostrado que el acceso a la salud es un derecho fundamental y no debe ser condicionado a la capacidad de pago de los pacientes. Es crucial que las autoridades sanitarias y los gobiernos refuercen esta normativa para asegurar que cada persona pueda recibir la atención que necesita en un momento tan crítico.
Esperemos que las cosas mejoren y se ponga en conciencia esta situación para que sepan que los médicos de nuestro país están enfrentando cada día en contra de sus vidas este virus mortal. Los profesionales de la salud han estado en la primera línea de batalla, trabajando incansablemente, a menudo con recursos limitados y enfrentando condiciones extremadamente difíciles. Su dedicación y sacrificio son dignos de reconocimiento y respeto, ya que arriesgan su propia salud y bienestar para cuidar de los demás. Es fundamental que la sociedad reconozca la importancia de su labor y apoye las iniciativas que buscan mejorar las condiciones en las que trabajan, así como garantizar su seguridad y bienestar. La lucha contra el covid-19 no solo es un esfuerzo individual, sino un compromiso colectivo que requiere la colaboración de todos los sectores de la sociedad.





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