Recordando El Lamentable Tragedia por Covid-19 en la UMSS
- Cristian Aguilar
- 15 jun 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 abr
15 de Junio de 2021
Cochabamba Bolivia

Hasta el día de hoy, la noticia sobre la trágica muerte de seis docentes de diferentes facultades en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) sigue resonando con fuerza en la comunidad académica y estudiantil. Esta lamentable situación, que ha dejado una profunda huella, fue provocada por la pandemia mundial del Covid-19, un evento que ha transformado la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Entre los fallecidos, se encontraban dos catedráticos de la Facultad de Arquitectura y Humanidades, quienes dedicaron sus vidas a la enseñanza y al desarrollo de sus estudiantes, dejando un legado que perdurará en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de ser sus alumnos.
Estos docentes no solo impartieron conocimientos, sino que también inspiraron a sus estudiantes a explorar nuevas ideas y a crecer tanto académica como personalmente. Su compromiso con la educación y su pasión por la enseñanza se reflejaban en cada clase, en cada proyecto y en cada interacción que tuvieron con sus alumnos. Aquellos que los conocieron los recuerdan con un cariño especial, un afecto que se traduce en la admiración y el respeto que sus estudiantes sienten hacia ellos. La pérdida de estas figuras tan queridas ha dejado un vacío que es difícil de llenar, y su legado continúa vivo en las enseñanzas que impartieron y en los valores que promovieron.
Un hito significativo en esta triste cadena de eventos fue el fallecimiento de la Decana de la Facultad de Enfermería, Mabel Cabello, quien ocupaba ese puesto en el año 2020. Su muerte fue particularmente impactante, ya que se informó que fue el primer descenso desde el inicio del brote de Covid-19 en la región. Mabel Cabello era conocida por su dedicación y su incansable esfuerzo por mejorar la calidad de la educación en su facultad, así como por su empatía hacia los estudiantes y su capacidad de liderazgo en tiempos de crisis. Su partida dejó un profundo dolor en la comunidad universitaria, subrayando la fragilidad de la vida y la importancia de valorar a quienes nos rodean.
Posteriormente, en agosto de 2020, se registró la muerte de otro docente de la Facultad de Medicina, quien también sucumbió ante el virus. Este suceso fue un duro golpe para la facultad y para la universidad en general, ya que cada pérdida representaba no solo un vacío en el ámbito académico, sino también un impacto emocional en los colegas y estudiantes que compartieron con ellos momentos de aprendizaje y crecimiento. A estos dos primeros descensos le siguieron otros cuatro catedráticos, cuyas muertes fueron confirmadas, todos ellos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, lo que evidenció el alcance devastador que la pandemia estaba teniendo en la comunidad académica.
Finalmente, se alertó sobre el fallecimiento de un docente de la Facultad de Ciencias Económicas, aunque en este caso, nunca se confirmó oficialmente si su muerte fue atribuible al Covid-19. Este hecho añadió más incertidumbre y preocupación entre los estudiantes y el personal docente, que se enfrentaban a la dura realidad de perder a sus compañeros en medio de una crisis sanitaria sin precedentes. La suma de estas pérdidas ha generado un ambiente de reflexión sobre la importancia de la salud, el bienestar y la solidaridad dentro de la comunidad universitaria, recordándonos que cada vida es valiosa y que el legado de estos docentes perdurará en las generaciones futuras.





Comentarios