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Peligro Propio En La Salud Por Falta De Oxigeno En El Pais

Actualizado: 13 abr

9 de Junio de 2021

Cochabamba Bolivia

No hay mucha diferencia del comienzo de la crisis del covid-19 en el mundo desde que empezó a mediados de 2019, cuando se comenzaron a implementar cuarentenas rígidas y medidas de aislamiento social para frenar la propagación del virus. Estas medidas, aunque necesarias, llevaron a un impacto significativo en la vida cotidiana de millones de personas, afectando no solo la salud pública, sino también la economía y el bienestar emocional de la población.

Al día de hoy, en el país de Bolivia, se enfrenta una crisis sanitaria alarmante, marcada por la aguda falta de oxígeno, un recurso vital para muchos pacientes que se encuentran en estados críticos debido a la infección por covid-19. Esta situación se agrava aún más por la limitación de varios centros médicos que se ven incapaces de atender a la creciente cantidad de pacientes que requieren atención urgente. La escasez de oxígeno ha llevado a un aumento en la mortalidad, ya que muchos enfermos no pueden recibir el tratamiento que necesitan a tiempo.

Ante esta crisis, los hospitales han tenido que tomar decisiones de alto riesgo, como trasladar a grupos delicados de pacientes con covid-19 a otros hospitales que, aunque también están saturados, pueden ofrecer algún tipo de atención. Este tipo de movimientos logísticos son extremadamente complicados y peligrosos, ya que la salud de los pacientes puede deteriorarse gravemente durante el transporte. Las familias se encuentran en una situación desesperada, tratando de encontrar un lugar donde sus seres queridos puedan recibir el tratamiento necesario.

Se ha llegado a un punto crítico donde varios hospitales han alcanzado su límite de admisión para la internación de casos de covid-19. Uno de los más llamativos hasta la fecha es el Hospital del Sur en Cochabamba, que cuenta con solo siete unidades de terapia intermedia y carece de suficientes cuidados intensivos para atender la demanda actual. Esta falta de infraestructura adecuada ha llevado a que los profesionales de la salud se sientan abrumados y desbordados, enfrentando una carga de trabajo que supera sus capacidades.

El personal médico ha hecho esfuerzos por comunicar su situación tanto al municipio como a la gobernación, subrayando la urgente necesidad de recursos adicionales, como camas para atención y más médicos y enfermeras que puedan ayudar a manejar esta crisis. Sin embargo, la respuesta ha sido insuficiente, lo que ha exacerbado la angustia y el estrés tanto en el personal sanitario como en los pacientes y sus familias.


Al observar la complicación por la que atraviesan muchas familias, se hace evidente que han arriesgado su seguridad al salir del departamento en busca de oxígeno. Se dirigen directamente a las plantas de oxígeno con la intención de recargar sus tanques, con la esperanza de salvar la vida de sus seres queridos. Muchos de ellos relatan que se ven obligados a dormir en el lugar, esperando recibir una ficha que les permita acceder al oxígeno, ya que la empresa que produce este recurso vital opera las 24 horas del día y solo puede fabricar alrededor de 65 tanques de oxígeno por jornada. Esta situación crea un ambiente de desesperación y ansiedad, donde cada minuto cuenta y la incertidumbre es abrumadora.

La angustia y la impotencia son sentimientos comunes entre las familias que enfrentan esta crisis, ya que se ven atrapadas en un dilema que crece cada día más. La falta de recursos, la saturación de los hospitales y la escasez de personal médico generan un panorama desolador, donde la esperanza se convierte en un bien escaso. En este contexto, es fundamental que se implementen medidas efectivas para abordar esta crisis de salud pública, priorizando la atención a los pacientes y la provisión de los recursos necesarios para salvar vidas.




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